Prueba Racing
   
Mecatecno Trial Proto 1981

Texto y fotos: Ramón Sallés

Acción: Ramón Sallés



LA MOTO DE "MINO"

   Esta Mecatecno que traemos hoy a Todotrial clásico tiene una historia especial, porque es una moto especial. Sin duda por tratarse de un modelo único, un proto que no llegó a la serie, pero mucho más porque esta moto la pilotó alguien muy querido por todos los que a principios de los ochenta nos encontrábamos en los paddock de los triales, Marcel.lí Corchs.

  Mecatecno Trial Proto 1981

¿Cómo es?

   Por el artículo sobre Corchs que habéis podido leer en el texto anterior supongo que ya os habréis dado cuenta del porque os decíamos que esta es una moto especial. En primer lugar porque fue la moto de uno de los "buenos", y eso produce mucho respeto, y en segundo lugar porque el que escribe estas líneas había competido con Marcel.lí, y digo con él, no contra él, porque su nivel estaba a años luz del mío, hace ya mucho tiempo.

   Por lo tanto, cuando pruebas una moto de un piloto puntero esa diferencia de nivel de pilotaje se hace normalmente mucho más presente, y es que normalmente las motos oficiales son excepcionales, competitivas y más perfectas que una de serie, pero también más extremas y por lo tanto mucho menos fáciles. Eso es, pues, la Mecatecno, una moto oficial, con detalles de moto oficial, y por tanto con unas exigencias de pilotaje para trialeros de alto nivel.

   Como ya hemos citado anteriormente, el motor es un derivado de la Fantic 200, que realmente tenía en origen unos escasos 156 cc. Los más veteranos recordareis la revolución que supuso la entrada de Fantic en el mundillo trialero, con unas teorías que rompían todos los cánones de la época, es decir, motor de pequeña cilindrada frente a los 350 cc habituales, parte ciclo super ligera frente a las "vigas" de Montesa y Bultaco, y una ganas locas de triunfar frente a un cierto convencimiento de los gurús nacionales de que los italianos estaban equivocándose y no tenían posibilidades. Para acabar de rematar la faena, el fichaje de Jaume Subirá, uno de los pilares de Montesa , por la firma transalpina y la inmediata consecución de resultados destacados tanto en el nacional como en el mundial, puso más que nervioso a más de uno, demasiado acostumbrado quizás a que el trial evolucionara a pasitos de ratón, y no a saltos de canguro como pretendían los recién llegados.

   Ya en aquellos años tuve la ocasión de probar repetidamente la Fantic 200 de mi amigo y compañero de remolque Lluis Gallach, por aquel entonces semi-oficial de la marca, y lo que desde fuera era fácil, vista la ligereza de la moto, desde dentro, es decir pilotando la pequeña 156 cc y ante una zona dura, era ya más complicado porque aquel aparato subía de vueltas tan rápido como también bajaba, es decir que tenías que entrar en las zonas con una cierta mentalidad de todo terrenero.

   Viene todo esto al caso porque en Mecatecno, al realizar este proto, decidieron seguir la nueva tendencia del trial "ligero", y como crear su propio motor de momento estaba fuera de lugar, ya que únicamente se trataba de un invento de Jordi Rabasa para su disfrute personal, decidieron aprovechar el motor italiano. Tras las primeras pruebas, y vista la poca potencia se decidió subir la cilindrada hasta los aproximadamente 180 cc., con lo que se conseguía paliar un poco la falta de bajos y incrementar el "punch" disponible.

   A nivel de chasis, como podéis ver en las fotos, se trata de toda una obra de arte. La parte frontal es un típico doble cuna, interrumpido a la altura de la parte baja del cilindro, con una gruesa placa de aluminio bajo el propulsor. Hasta aquí nada revolucionario, pero si echáis una ojeada a la zona de filtro y especialmente a la zona trasera apreciareis todas las peculiaridades del diseño de Jordi Rabasa. La cola del chasis está desdoblada en dos finos tubos, entre los que pasa el escape en el lado derecho, y donde se sujeta también el soporte superior de los amortiguadores traseros, fabricado en aluminio y con tres posiciones de anclaje. El basculante es largo, fino y ligero, de sección cuadrada, con los amortiguadores sujetos en el lateral de esta pieza, otra peculiaridad de la Mecatecno, y además en una posición muy adelantada, casi a la mitad del tubo.

   Hablando de los amortiguadores, hay que decir que se trata de unos inusuales Koni, fabricados especialmente para esta moto, de robusto aspecto y excelente funcionamiento, una opción muy rara en la época, donde los más veteranos recordaréis que el trial era prácticamente coto de Betor y Telesco, dos marcas nacionales muy especializadas en nuestro mundillo. No sabemos de donde sacarían en Mecatecno estos amortiguadores, pero realmente el resultado es bueno. Delante la horquilla marca Ideal es también especial para esta moto, con unas tijas también especiales y también de esta misma marca. Los frenos son Najesty, con dos tambores de pequeñísimo tamaño y muy buena presencia, pintados en negro.

   También las estriberas tienen ese aire artesanal, pero de moto oficial, ya que están sujetas a una pletina de aluminio atornillada al chasis, en una posición más que retrasada, y es que Marcel.lí era todo un especialista en los giros a una rueda, y esa posición de las estriberas era la más adecuada a su estilo de pilotaje.

   En cuanto al motor se mantiene idéntico a la Fantic en cuanto a los cárteres y el cilindro, este último con aletas de gran tamaño a pesar de su pequeño cubicaje, pero no así el escape, que está totalmente modificado, sin duda para adaptarlo al chasis. El aspecto es muy peculiar, y es que se trata de un largo tubo que sale por la parte izquierda del motor, cruza por encima de la zona del filtro de aire, después de un pequeño cono al más puro estilo de cross y acaba en un voluminoso silenciador de aluminio. El carburador es el mismo Dell Orto que montaban de serie las motos italianas, retocado y adaptado a las especificaciones del propulsor de la Mecatecno.

   El cambio es el mismo que en la Fantic 200, un seis marchas de accionamiento impecable, con un selector muy preciso. La relación final, en cambio, está modificada, con un plato de arrastre de mayor tamaño, que acorta bastante el desarrollo final con respecto a la italiana. Las marchas, especialmente la primera y la segunda son, pués, bastante más idóneas para la práctica del trial, y ayudan mucho a que el motor sea más dosificable a baja velocidad,además de que la posible pérdida de estirada debido a la corona de mayor tamaño se compensa con creces con las modificaciones hechas en el propulsor, mucho más potente y con más estirada que el Fantic de serie.

   Dejamos para el final el depósito de combustible, en mi opinión el elemento más característico en este prototipo, y el que sin duda le da más personalidad. Como podéis apreciar en las fotos estáticas tiene una excepcional estrechez, y la posible pérdida de capacidad la compensa con una altura considerable. En circunstancias normales esto llevaría a un aspecto desproporcionado, casi feo, pero no es este el caso, ya que la decoración formada por la gran "M" de Mecatecno le da un aspecto de lo más moderno y casi ligero, con una gran personalidad. Todo un acierto, al menos desde nuestro punto de vista.

¿Cómo va?

   Llegó el momento de ver que tal trialea la Mecatecno, y la verdad es que no nos decepcionó, pero vamos por partes.

   Cuando te montas en la moto la primera sensación es un poco extraña, no por la posición de conducción, sino porque la estrechez del depósito es extraordinaria, casi podríamos calificarla de sorprendente, pero la zona del asiento y el filtro de aire ya es mucho más normal. El asiento, ahora que lo citamos, es mullido y más que suficiente para poder usarlo para descansar un poco en los triales más largos. Sentado en la moto, no obstante, la citada estrechez y la altura del depósito de combustible te hacen sentir un poco raro en los primeros metros con la moto.

   La Mecatecno se pone en marcha fácilmente. Cerrando el aire del Dell Orto, un par de patadas son suficientes para que el motor cobre vida. Hay que decir que en esta moto, como en la Fantic 200, el sentido de giro de la palanca de arranque es el habitual, es decir, para atrás. En cambio, a partir de la Fantic 240 la mayoría de apasionados por las motos fabricadas en Como ya sabréis que la patada es hacía delante.

   Tras algunos acelerones ya podemos abrir el aire, y dejar que el motor coja un poco de temperatura. El sonido de la moto es peculiar, casi tanto como la moto misma, y sin duda el diseño del escape (fijaros bien en las fotos), tiene la culpa de todo ello. En efecto, la moto suena muy metálica y casi diríamos que parece una enduro de pequeña cilindrada, y si a esto añadimos el carácter "rabioso" del propulsor, enseguida podréis imaginar como suena el proto.

   Bueno, llegó el momento esperado, ponemos primera y vamos a por las zonas, las típicas del Trial de Sant Boi, de la Copa Catalana de Trial de clásicas, en los idílicos parajes de Mas Viladecans.

   Las marchas, como ya hemos dicho antes, se engranan con absoluta perfección y seguridad, algo muy característico en los motores italianos. En este caso las primeras relaciones son algo más cortas que en una Fantic 200, por lo que ponemos segunda y iniciamos el ascenso de una pendiente un poco seria, con la duda de qué va a pasar y no nos llevamos ninguna sorpresa. El "aparato" este anda, y como anda....., de esto no nos quedó ninguna duda.

   El motor tiene genio, casi podríamos decir que "rabia" y sube de vueltas con una facilidad pasmosa. Si a ello añadimos el sonido del escape, la sensación de que te has montado en un mini-cohete es total. La respuesta del motor, ante la más mínima insinuación de nuestra mano derecha es casi instantánea y este ambiente "racing" te hace pensar que la moto es capaz de hacer muchas más cosas de lo que tu cabeza te autoriza. Como ya hemos dicho antes, esta es una moto oficial, adaptada a las exigencias de un piloto oficial de gran nivel, pero en manos de un simple mortal como el que escribe, hay que decir que te hace conocer tus carencias mucho antes que cualquier otra moto. Es decir, la otra cara de la moneda es que seguramente Corchs no dudaba ante ningún escalón, o cuando se tiraba por una bajada que quitaba el hipo ya estaba pensando cuando tenía que empezar a dar gas para aprovechar la rabiosa y escarpada curva de potencia de esta Mecatecno, pero ya os he dicho antes que ya en aquellos años "Mino" estaba a otro nivel, y para un piloto de menos habilidad esta moto es algo delicada si es que intentamos extraerle su máximo potencial.

   Ya de pié sobre los estribos, la estrechez del depósito se convierte esta vez en una perfecta aliada, y dada también su altura, te permite trialear apretando bien con las rodillas y con una buena superficie de apoyo, cosa absolutamente necesaria para poder controlar la viveza de reacciones de la moto. No obstante, los amortiguadores traseros sobresalen bastante con respecto a los demás elementos de la Mecatecno, y esto hace que tropecemos con ellos con bastante facilidad, sobre todo cuando se trata de echar el cuerpo para atrás en las bajadas.

   Por otra parte, la posición de conducción es un poco peculiar, dada la altura de las estriberas y la posición bastante baja del manillar, que te recuerda bastante a la de una Cota 330, para que los que hayáis podido probar esta Montesa os hagáis una idea. En definitiva pilotas echado para adelante algo más de la cuenta, y esto llega a fatigar un poco en caso de falta de costumbre.

   Las suspensiones, como hemos dicho antes especiales para esta moto, funcionan de una forma correcta, aunque en mi opinión destacaría los amortiguadores traseros, muy progresivos y que absorben con bastante facilidad los impactos más violentos. La suspensión delantera es buena, pero creo que no está al nivel de una Betor de la época, aunque en una moto ligera como esta, tengo mis dudas de cómo se comportaría esta opción. De todas formas, recordar que la mayoría de pilotos cambiaban la Marzocchi por la Betor en las Fantic 240 y el resultado era espectacular.

   Los frenos son buenos, muy buenos. Progresivos, pero muy potentes, son capaces de parar la moto en solo un metro, y el tacto es también "pata negra". Especialmente el delantero, nada tiene que envidiar a los excelentes tambores de las Bultaco, toda una referencia hasta esos momentos.

   Bueno, estábamos subiendo una fuerte pendiente en la zona y no os había dicho más cosas de cómo va la moto en general. El comportamiento del chasis es muy bueno, y habría que destacar especialmente la manejabilidad, excelente. Es fácil hacer que la moto "vuele" con solo la rueda trasera en contacto con el suelo, y con una simple presión con las rodillas en el depósito la puedes hacer girar hacia donde tu quieras. Las suspensiones absorben muy bien los obstáculos, como ya hemos dicho antes, y el chasis no hace ningún extraño en los escalones. "Mino" era uno de los pilotos más finos en las trazadas de las zonas y su capacidad para hacer giros a una rueda era muy grande. Sin duda este comportamiento de la Mecatecno fue uno de los elementos que le hizo decidir por aceptar la oferta de Rabasa y pilotar la moto durante dos temporadas seguidas.

   La moto es fácil de girar, pero no es nada imprevisible , ni da la sensación de corta y demasiado sensible a los desplazamientos del peso del piloto, como puede ser el caso de una Montesa Cota 200. Creo que a nivel de parte ciclo Jordi Rabasa hizo un extraordinario trabajo.

   El motor está también a un buen nivel, pero no llega a la misma sofisticación o exquisitez del chasis. Es simplemente un buen motor, algo justo de prestaciones por su poca cilindrada, y especialmente con una zona de potencia útil algo justa, fruto de que no olvidemos se trata de un motor "apretado", y con un carácter algo rudo. Sin duda hubo que sacrificar algo de la dulzura del Fantic 200 original en aras de conseguir algo más de potencia. Esto se hace notar en el comportamiento de la moto ya que el margen de error es reducido, y hay que anticipar bastante la planificación del próximo obstáculo dentro de la zona, preveiendo que es lo que va a hacer el pequeño propulsor de sólo 180 cc.

   No obstante, si consigues encarar los sectores más delicados de la dificultad con el motor en la zona buena de revoluciones, un poco de coraje y mucha decisión, las prestaciones de la Mecatecno te llegan a sorprender.

 

   La ligereza el conjunto ayuda mucho, pero, y ahí está su principal virtud, normalmente las motos ligeras son siempre demasiado nerviosas de reacciones, y en este caso, la excepcional parte ciclo compensa con creces los pequeños defectos del motor, hasta conseguir un conjunto muy competitivo, que puesto en manos de uno de los mejores pilotos del mundo pudo y de hecho dio excelentes resultados.

   En definitiva, una jornada inolvidable para Todotrial clásico, y es que por un momento el espíritu de Marcel.li Corchs volvió al trial en forma del latir del corazón de una moto, su moto, esta Mecatecno que hemos ensayado para vosotros.

   Nos vemos en las zonas "Mino". Hasta siempre.